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martes, 18 de junio de 2013

No abandones... lo mejor está por llegar

Eso es lo que suena en mi mente cuando un problema me pone en serias dificultades. No todo es blanco o negro, por muy oscuro que lo veamos todo en un mal momento.

A veces pensamos que nuestros sueños van precedidos por un camino de rosas, y no hay nada que esté más lejos de la realidad. A veces nos confiamos demasiado, sobrevaloramos nuestras posibilidades y caemos por no tomar tan en serio el duro reto ante el que nos encontramos.
A veces sucede lo contrario, y ante la mínima presión, nos ahogamos en un vaso de agua, viéndonos superados por los retos que nos proponemos.

No debemos permitir asentarnos en ninguno de esos dos extremos. Aunque son dos cosas opuestas, ambas comunican en un mismo punto: fallar y volver a empezar de cero. Debemos ser capaces de autoexigirnos para no confiarnos, pero nunca hay que llegar al punto de infravalorarse a sí mismo. Hay que saber mantener el equilibrio en la cuerda floja.

No importan los obstáculos, no importan los impedimentos, no importan los problemas. Solo importa tu fuerza para seguir adelante y no detenerse por nada. No abandones tu objetivo porque sea complicado. Una meta no merece la pena si su camino para llegar no es difícil. Si fuese fácil... todo el mundo lo haría.

No abandones, lo mejor está por llegar.


domingo, 21 de abril de 2013

Vértigo

La vida es una cuerda floja donde debes ir de un extremo a otro para poder lograr tus objetivos. Es un camino sólo apto para los fuertes, porque cuando inicies ese camino descubrirás realmente lo que es el vértigo.

Vértigo al futuro. Vértigo a lo que se espera de ti. Vértigo al qué dirán. Vértigo a decepcionar a quien(es) quieres. Vértigo a las situaciones complicadas. Vértigo a los problemas que dañan tu armonía. Sólo vértigo, potenciado más por temer errar, por temer dar un paso en falso en dirección contraria.

Parálisis. Es la primera reacción al vértigo.  Decides no moverte, quedarte quieto, esperando a que el vértigo desaparezca. El problema es que si no actúas y el vértigo no desaparece, caes de la cuerda floja, con todo lo que ello conlleva.


En la cuerda floja se pagan los errores, tanto por distracción como por exceso de confianza. Por muy bueno que seas caminando en la cuerda floja, no sabes si puede llegar un golpe de viento que te desequilibre y te tire al vacío. Nunca sabes cuando puedes tener un traspiés. Por ello es importante mantener la concentración, no confiar en tu éxito e ir paso a paso. También puedes tropezar, pero si estás concentrado te dará tiempo a sujetarte a la cuerda y no caer al vacío. Te vuelves a levantar y continúas el camino, ya con un poco más de experiencia.

No hay que rendirse nunca. Lo especial de esta cuerda floja es que no se ve su final hasta que lo alcanzas. Quizá te falte mucho menos camino de lo que piensas. Y si existe algún momento en el que te plantees rendirte y tirarte de la cuerda floja, vuelve a recordar lo que te hizo iniciar ese camino... y sigue hacia adelante.