Las tejas se doblaban ante su paso decidido por encima del mundo que le rodea. Su garganta resonaba como un altavoz en llamas que trata de controlar su desmesurada fuerza. El vacío no se encuentra sino lleno de dudas que no se atreven a ser resueltas; pero cuando la niebla se desvanece, surge un camino, unas rayas que juegan a ser un paso de cebra en un asfalto abandonado. Esa pulsera, que en otro momento lucía orgullosa una frase de empoderamiento, tenía sus letras borradas tras el desgaste de tantas batallas sin resolver, batallas que se entablan sin llegar a ningún lado, batallas que incluyen el silencio como derrota.
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martes, 27 de septiembre de 2016
lunes, 21 de marzo de 2016
Verso libre, mente en blanco (II)
El cable amarillo se encarga de mantener todo en su sitio. Estalla si lo cortas, pero las cosas permanecerán etéreas lejos de su radio. Es un protagonismo atado a las ilusiones de un regalo que no esperas y sin embargo tampoco llega. Es una luz que deslumbra y a la vez asesina a los monstruos de la oscuridad. La cámara observa impasible esos movimientos sospechosos, y ante la primera pastilla que circule, la primera lata que caiga o la penúltima copa que se derrame, da la señal de que todo va bien, que nadie hace nada fuera de lo normal.
jueves, 8 de octubre de 2015
El docente decente
Tenemos la sensación de que somos libres, dueños de nuestras decisiones, el principal motor de nuestro porvenir. Qué engañados vivimos, porque en realidad somos el fruto de la casa en la que nos hemos criado, de los amigos que hayamos hecho, y sobre todo, de la educación que hayamos recibido de nuestros maestros. Porque son ellos quienes nos enseñaron a coger un lápiz, porque son ellos quienes intentaban cada día cambiar nuestros errores, y porque son ellos en su conjunto quienes nos han permitido ver la vida tal y como la vemos. Cada uno ha disfrutado de diferentes maestros en su vida y es por ello que no existen dos personas iguales.
martes, 26 de mayo de 2015
Diario del miedo (I)
Martes, 26 de mayo de 2015.
miércoles, 11 de marzo de 2015
El derecho a decidir sobre los enfermos terminales
Un nuevo debate se ha abierto
entre la opinión pública francesa, donde una propuesta de ley está en la boca
de todo el mundo. Se trata de lo que llaman el “derecho a una muerte digna”, el
cual permite a los enfermos terminales elegir entre mantenerse con vida hasta
el final de la agonía o que le se le retiren todos los tratamientos
artificiales que prolonguen su vida. Esta práctica, que no corresponde a una
eutanasia propiamente dicha, podría ser aprobada en el congreso galo.
miércoles, 4 de marzo de 2015
El ministro de la discordia
Se ha visto aprobada recientemente en solitario la nueva ley que José Ignacio Wert, actual
Ministro de Educación, Cultura y Deporte, quería impulsar para las
universidades: la ley conocida como “3+2”. Una reforma que, principalmente,
hace a las universidades ofertar grados de únicamente tres años con másteres
que duren dos años.
miércoles, 11 de febrero de 2015
Papá, quiero ser mileurista
Recuerdo aquellos años de bonanza
económica. Los problemas socioeconómicos de aquellos tiempos tenían que ver con
jóvenes que solamente cobraban un salario mensual de mil euros. Se hablaba de
una generación mileurista. Una generación que se apocaba a un precipicio del
que sería muy complicado salir. Pues ya han pasado diez años de aquello que
considerábamos una tragedia, y hoy cualquier joven consideraría un verdadero
triunfo personal si consiguiera cobrar un sueldo de mil euros antes de cumplir
25 años.
miércoles, 4 de febrero de 2015
El Papa blando y la falsa tolerancia
Antes de que lo leáis: este artículo no representa mi verdadera opinión, reflejada en el anterior artículo sobre el Papa. Esto es solamente una muestra de que cualquiera puede crear y argumentar una opinión a favor o en contra sobre exactamente lo mismo. Puede que incluso os guste más ésta.
miércoles, 28 de enero de 2015
El Papa satánico
Eso es lo que pueden
pensar los sectores más “tradicionales” (por ser respetuosos) de la Iglesia
Católica cuando ven al Sumo Pontífice abriendo las puertas de su religión a
quienes eran perseguidos hasta hace muy poco. La familia formada por un padre y
una madre con cinco hijos no puede seguir siendo el patrón principal a buscar
mientras en Europa crece el ateísmo y en América Latina la Iglesia Evangélica
se está llevando a todos sus fieles. Ahora también visita personas
transexuales.
martes, 18 de junio de 2013
No abandones... lo mejor está por llegar
Eso es lo que suena en mi mente cuando un problema me pone en serias dificultades. No todo es blanco o negro, por muy oscuro que lo veamos todo en un mal momento.
A veces pensamos que nuestros sueños van precedidos por un camino de rosas, y no hay nada que esté más lejos de la realidad. A veces nos confiamos demasiado, sobrevaloramos nuestras posibilidades y caemos por no tomar tan en serio el duro reto ante el que nos encontramos.
A veces sucede lo contrario, y ante la mínima presión, nos ahogamos en un vaso de agua, viéndonos superados por los retos que nos proponemos.
No debemos permitir asentarnos en ninguno de esos dos extremos. Aunque son dos cosas opuestas, ambas comunican en un mismo punto: fallar y volver a empezar de cero. Debemos ser capaces de autoexigirnos para no confiarnos, pero nunca hay que llegar al punto de infravalorarse a sí mismo. Hay que saber mantener el equilibrio en la cuerda floja.
No importan los obstáculos, no importan los impedimentos, no importan los problemas. Solo importa tu fuerza para seguir adelante y no detenerse por nada. No abandones tu objetivo porque sea complicado. Una meta no merece la pena si su camino para llegar no es difícil. Si fuese fácil... todo el mundo lo haría.
No abandones, lo mejor está por llegar.
A veces pensamos que nuestros sueños van precedidos por un camino de rosas, y no hay nada que esté más lejos de la realidad. A veces nos confiamos demasiado, sobrevaloramos nuestras posibilidades y caemos por no tomar tan en serio el duro reto ante el que nos encontramos.
A veces sucede lo contrario, y ante la mínima presión, nos ahogamos en un vaso de agua, viéndonos superados por los retos que nos proponemos.
No debemos permitir asentarnos en ninguno de esos dos extremos. Aunque son dos cosas opuestas, ambas comunican en un mismo punto: fallar y volver a empezar de cero. Debemos ser capaces de autoexigirnos para no confiarnos, pero nunca hay que llegar al punto de infravalorarse a sí mismo. Hay que saber mantener el equilibrio en la cuerda floja.
No importan los obstáculos, no importan los impedimentos, no importan los problemas. Solo importa tu fuerza para seguir adelante y no detenerse por nada. No abandones tu objetivo porque sea complicado. Una meta no merece la pena si su camino para llegar no es difícil. Si fuese fácil... todo el mundo lo haría.
No abandones, lo mejor está por llegar.
domingo, 21 de abril de 2013
Vértigo
La vida es una cuerda floja donde debes ir de un extremo a otro para poder lograr tus objetivos. Es un camino sólo apto para los fuertes, porque cuando inicies ese camino descubrirás realmente lo que es el vértigo.
Vértigo al futuro. Vértigo a lo que se espera de ti. Vértigo al qué dirán. Vértigo a decepcionar a quien(es) quieres. Vértigo a las situaciones complicadas. Vértigo a los problemas que dañan tu armonía. Sólo vértigo, potenciado más por temer errar, por temer dar un paso en falso en dirección contraria.
Parálisis. Es la primera reacción al vértigo. Decides no moverte, quedarte quieto, esperando a que el vértigo desaparezca. El problema es que si no actúas y el vértigo no desaparece, caes de la cuerda floja, con todo lo que ello conlleva.
En la cuerda floja se pagan los errores, tanto por distracción como por exceso de confianza. Por muy bueno que seas caminando en la cuerda floja, no sabes si puede llegar un golpe de viento que te desequilibre y te tire al vacío. Nunca sabes cuando puedes tener un traspiés. Por ello es importante mantener la concentración, no confiar en tu éxito e ir paso a paso. También puedes tropezar, pero si estás concentrado te dará tiempo a sujetarte a la cuerda y no caer al vacío. Te vuelves a levantar y continúas el camino, ya con un poco más de experiencia.
No hay que rendirse nunca. Lo especial de esta cuerda floja es que no se ve su final hasta que lo alcanzas. Quizá te falte mucho menos camino de lo que piensas. Y si existe algún momento en el que te plantees rendirte y tirarte de la cuerda floja, vuelve a recordar lo que te hizo iniciar ese camino... y sigue hacia adelante.
Vértigo al futuro. Vértigo a lo que se espera de ti. Vértigo al qué dirán. Vértigo a decepcionar a quien(es) quieres. Vértigo a las situaciones complicadas. Vértigo a los problemas que dañan tu armonía. Sólo vértigo, potenciado más por temer errar, por temer dar un paso en falso en dirección contraria.
Parálisis. Es la primera reacción al vértigo. Decides no moverte, quedarte quieto, esperando a que el vértigo desaparezca. El problema es que si no actúas y el vértigo no desaparece, caes de la cuerda floja, con todo lo que ello conlleva.
En la cuerda floja se pagan los errores, tanto por distracción como por exceso de confianza. Por muy bueno que seas caminando en la cuerda floja, no sabes si puede llegar un golpe de viento que te desequilibre y te tire al vacío. Nunca sabes cuando puedes tener un traspiés. Por ello es importante mantener la concentración, no confiar en tu éxito e ir paso a paso. También puedes tropezar, pero si estás concentrado te dará tiempo a sujetarte a la cuerda y no caer al vacío. Te vuelves a levantar y continúas el camino, ya con un poco más de experiencia.
No hay que rendirse nunca. Lo especial de esta cuerda floja es que no se ve su final hasta que lo alcanzas. Quizá te falte mucho menos camino de lo que piensas. Y si existe algún momento en el que te plantees rendirte y tirarte de la cuerda floja, vuelve a recordar lo que te hizo iniciar ese camino... y sigue hacia adelante.
lunes, 25 de febrero de 2013
Palabras...
Las pronunciamos, las vomitamos, las deletreamos... Primero somos dueños de ellas, y después, cuando salen de nuestros labios, pueden contener cualquier tipo de matiz que sirva para que esas palabras, que una vez fueron nuestras, se utilicen en nuestra contra.
Probablemente esa idea la olvidamos muy a menudo, y comenzamos a hablar o a expresarnos sin tener en cuenta las malas consecuencias que pueden provocar en contra de uno mismo. A veces, aunque no todas las personas en la misma medida, tenemos la horrible costumbre de expresar nuestra opinión sin tener en cuenta las heridas que puedes generar a otras personas. La palabras son mucho más afiladas que cualquier arma blanca. No hacen sangre, pero pueden dejar cicatrices eternas.
Todo el mundo ha intentado alguna vez herir a alguien realizando críticas a esa persona sin dirigirse directamente ni mencionar a esa persona. A esa acción le hemos acuñado el término "indirecta", y probablemente sea uno de los mayores indicadores de madurez de una persona. Saber distinguir entre expresarse de forma libre y expresar una opinión ofensiva que puede hacer daño se aprende dando este paso. Evidentemente, no todos tienen por qué verlo de este modo, se trata de un punto de vista. Una forma de entender que no ganaremos una pelea ni una batalla por mostrar en público unas palabras fuera de tono , demostrando que no se es capaz de mantenerse al margen en los momentos precisos.
La palabra es fiel reflejo de una persona: al igual que un poeta se expresa con delicadeza, un banquero enreda a suvíctima cliente antes de arruinarlo, un político gana votos a través de su oratoria, o un periodista busca abrir los ojos a un pueblo dormido. Las palabras parecen pequeñas cuando las leemos o escuchamos, pero su papel tanto en el mundo como en cada persona es totalmente imprescindible. Nosotros elegimos nuestras palabras, pero nuestras palabras nos hacen ser elegidos por los demás.
Probablemente esa idea la olvidamos muy a menudo, y comenzamos a hablar o a expresarnos sin tener en cuenta las malas consecuencias que pueden provocar en contra de uno mismo. A veces, aunque no todas las personas en la misma medida, tenemos la horrible costumbre de expresar nuestra opinión sin tener en cuenta las heridas que puedes generar a otras personas. La palabras son mucho más afiladas que cualquier arma blanca. No hacen sangre, pero pueden dejar cicatrices eternas.
Todo el mundo ha intentado alguna vez herir a alguien realizando críticas a esa persona sin dirigirse directamente ni mencionar a esa persona. A esa acción le hemos acuñado el término "indirecta", y probablemente sea uno de los mayores indicadores de madurez de una persona. Saber distinguir entre expresarse de forma libre y expresar una opinión ofensiva que puede hacer daño se aprende dando este paso. Evidentemente, no todos tienen por qué verlo de este modo, se trata de un punto de vista. Una forma de entender que no ganaremos una pelea ni una batalla por mostrar en público unas palabras fuera de tono , demostrando que no se es capaz de mantenerse al margen en los momentos precisos.
La palabra es fiel reflejo de una persona: al igual que un poeta se expresa con delicadeza, un banquero enreda a su
martes, 25 de diciembre de 2012
Navidad...
Seré claro, conciso y directo. La dependencia navideña hacia el consumo me parece repugnante. Es la tradición humana más hipócrita que tenemos en la actualidad. Convierte una celebración de unidad familiar en una simple codicia material que nos inculcaron con un punto de vista positivo cuando éramos niños. Cuando somos niños es mucho más sencillo comprarnos juguetes y todos contentos, en vez de hacernos aprender los valores verdaderamente positivos y que pueden ser capaces de decidir nuestro futuro.
Puede que sea un discurso un tanto extremo, pero realmente el consumo navideño tiene a la sociedad totalmente adiestrada: nos ponen en una marquesina de autobús lo que quieren que compremos, nos dejamos seducir y al día siguiente ya tenemos un regalo envuelto para el primo pequeño que suspende todo... ¿Qué más da? ¡Es Navidad! ¡Hagamos una excepción por esta vez y tapemos los problemas con una bicicleta nueva con piezas de fibra de carbono! Y mientras tanto, el niño vecino de la chabola de enfrente, ese que saca notables y vive sin calefacción, sonríe cuando abre y descubre en el interior del envoltorio un jersey de lana tejido por su madre para que no pase tanto frío en casa. La navidad no es nada justa desde su perspectiva material, y por eso la aborrezco en ese sentido.
Lo peor de todo es que estas cosas no las vemos si no nos las preguntamos nosotros mismos. Vivimos en una ignorancia feliz, y hasta que no abrimos los ojos, no nos damos cuenta de se nos inculcan muchas ideas preconcebidas que realmente no tienen relación alguna con la Navidad. Por ejemplo, en ninguna biblia se dice que Jesucristo haya nacido el 25 de diciembre, sin ir más lejos. ¿Por qué entonces insistimos en que es el día de nacimiento de Jesús?
Lo único positivo que soy capaz de sacar a la Navidad es que es un motivo para que muchos familiares se reúnan y vuelvan a verse un año más. ¿Y lo más negativo? Que este único valor positivo ni siquiera está bien valorado.
Feliz Navidad.
martes, 23 de octubre de 2012
¿Qué es el éxito?
¿Qué es el éxito? ¿Para qué sirve? ¿Por qué cada persona en el mundo explicaría estas dos cosas de un modo diferente?
Está claro: porque el éxito es una idea que concebimos con el paso del tiempo. El éxito es un concepto demasiado connotativo para darle una definición concreta. Una persona puede entender por éxito "ser popular y ganar mucho dinero en tu profesión", y otra persona puede entender que el éxito es "una sensación de saber que que estás haciendo bien tu trabajo y que estás siendo importante para al menos una persona". Lo que cada uno entiende por éxito evoluciona también en función de la educación de sus valores éticos y morales, y por eso es imposible encontrar dos personas que puedan explicarlo de la misma manera.
¿Y qué es lo que yo entiendo por éxito? Para mí el éxito no significa tener una carrera meteórica en la que me convierta en un famoso periodista, ni tampoco conseguir un contrato millonario que me resuelva la vida. Para mí, la clave del éxito se encuentra en que, sin ser rico ni famoso, sea capaz de hacer mi trabajo como quiero; que todo lo que haga tenga un gran valor para la gente que consuma mi trabajo; y que todo lo que consiga (sea mucho o poco) sea dando lecciones de humildad. Para mí no existe mayor éxito que alcanzar mis metas y propósitos a través de la humildad. Jamás saborearemos de igual manera el éxito si lo logramos con prepotencia y egoísmo. Y eso lo tengo muy claro.
Está claro: porque el éxito es una idea que concebimos con el paso del tiempo. El éxito es un concepto demasiado connotativo para darle una definición concreta. Una persona puede entender por éxito "ser popular y ganar mucho dinero en tu profesión", y otra persona puede entender que el éxito es "una sensación de saber que que estás haciendo bien tu trabajo y que estás siendo importante para al menos una persona". Lo que cada uno entiende por éxito evoluciona también en función de la educación de sus valores éticos y morales, y por eso es imposible encontrar dos personas que puedan explicarlo de la misma manera.
¿Y qué es lo que yo entiendo por éxito? Para mí el éxito no significa tener una carrera meteórica en la que me convierta en un famoso periodista, ni tampoco conseguir un contrato millonario que me resuelva la vida. Para mí, la clave del éxito se encuentra en que, sin ser rico ni famoso, sea capaz de hacer mi trabajo como quiero; que todo lo que haga tenga un gran valor para la gente que consuma mi trabajo; y que todo lo que consiga (sea mucho o poco) sea dando lecciones de humildad. Para mí no existe mayor éxito que alcanzar mis metas y propósitos a través de la humildad. Jamás saborearemos de igual manera el éxito si lo logramos con prepotencia y egoísmo. Y eso lo tengo muy claro.
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