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miércoles, 27 de diciembre de 2017

(Re)Nacer


Cansado de esperar
finales felices,
se decidió y escribió
su propio cuento.


Cansado de pararse y mirar
atrás, corrió y dejó
a su espalda todo
lo que arrastraba.


Cansado de dar
sin recibir por igual,
entregó su corazón
y se marchó.

jueves, 26 de noviembre de 2015

La ceguera del orgullo

La Tercera Guerra Mundial acabó con todo lo conocido anteriormente. Pocas cosas quedaban sin reducirse a escombros por los constantes bombardeos en casi todos los puntos del planeta. A excepción de los pequeños refugios donde se escondían los principales líderes mundiales, todo lo visible era territorio mortal. El mundo estaba tan devastado que incluso se agotaron los materiales de construcción en los pueblos y ciudades supervivientes. Es por ello que, según el territorio, se optó por la reconstrucción de hogares con castillos de naipes y con castillos de arena. La delicada situación fue lo que obligó a tomar esta drástica decisión.


martes, 26 de mayo de 2015

Diario del miedo (I)

Martes, 26 de mayo de 2015.

Hoy me he dirigido corriendo al baño. Es algo que he decidido hacer a diario desde que la izquierda antisistema y radical ha comenzado a conquistar el poder. Lo que hago es simple: abro el grifo para comprobar que sigue saliendo agua de las cañerías y no sangre o ácido sulfúrico. Cualquiera sabe lo que puede ocurrir en estos tiempos. De momento, estos dos primeros días el agua sigue igual de transparente y cristalina, aunque con un poco de cal. Eso no ha cambiado.


miércoles, 31 de julio de 2013

Decisiones

Existen cosas intangibles que son capaces de cambiar tu vida, o que son capaces de infundar un miedo atroz a quien no esté preparado. Para ser más concreto, me refiero a nuestras decisiones. Ellas son lo que nosotros queremos que sea. Tomamos el camino que nos parezca el apropiado, tomamos el camino que más se adapte a uno mismo.

Unas personas deciden tomar el camino sencillo, aquel que supone una menor dificultad para llegar a donde se desea. Sin embargo, otras personas se decantan por tomar un camino más complicado, en el que el esfuerzo debe ser mayor para alcanzar tu objetivo. ¿Por qué no va todo el mundo por el camino sencillo o por el camino difícil? Es muy sencillo: porque cada uno es libre de tomar la decisión que más le gusta. Unos eligen un camino fácil por cualquier motivo: no creen necesario un mayor esfuerzo, no se ven con fuerzas para tomar el otro camino, o simplemente, porque ir a lo fácil te asegura más posibilidad de éxito. Por otra parte, también hay motivos para tomar un camino más difícil: sentirse más realizado con uno mismo, desconfiar del camino fácil, o sencillamente, afrontarlo como un reto personal.


¿Qué pueden pensar los que han tomado un camino de los que han tomado el camino contrario? No hay ningún misterio. Muchos de quienes toman el camino sencillo pensarán que quienes toman el camino complicado son unos necios, unos locos, unos temerarios; y quienes toman el camino más difícil pensarán de los que han tomado un camino fácil que son débiles y que no tienen valor a afrontar un reto. Ninguno de los dos llega a tener la razón del todo.

Cada persona es un mundo, y no se le debe juzgar por las decisiones que tome. Sobre una persona actúan una gran cantidad de situaciones que ya ha vivido, que conoce, prejuicios y temores personales que solo uno mismo es capaz de comprender. Solamente uno mismo puede comprender el motivo de sus decisiones.

La diferencia entre uno y otro se encuentra en el modo de entender la decisión que cada uno debe tomar. Hay quienes tengan como prioridad alcanzar la meta, y prefieran tomar el camino fácil, y también habrá quienes quieran disfrutar de un camino emocionante que recordará por los obstáculos que tuvo que superar para alcanzar su objetivo. Tomaremos nuestras decisiones en función de cómo queremos que sea nuestra vida.

domingo, 21 de abril de 2013

Vértigo

La vida es una cuerda floja donde debes ir de un extremo a otro para poder lograr tus objetivos. Es un camino sólo apto para los fuertes, porque cuando inicies ese camino descubrirás realmente lo que es el vértigo.

Vértigo al futuro. Vértigo a lo que se espera de ti. Vértigo al qué dirán. Vértigo a decepcionar a quien(es) quieres. Vértigo a las situaciones complicadas. Vértigo a los problemas que dañan tu armonía. Sólo vértigo, potenciado más por temer errar, por temer dar un paso en falso en dirección contraria.

Parálisis. Es la primera reacción al vértigo.  Decides no moverte, quedarte quieto, esperando a que el vértigo desaparezca. El problema es que si no actúas y el vértigo no desaparece, caes de la cuerda floja, con todo lo que ello conlleva.


En la cuerda floja se pagan los errores, tanto por distracción como por exceso de confianza. Por muy bueno que seas caminando en la cuerda floja, no sabes si puede llegar un golpe de viento que te desequilibre y te tire al vacío. Nunca sabes cuando puedes tener un traspiés. Por ello es importante mantener la concentración, no confiar en tu éxito e ir paso a paso. También puedes tropezar, pero si estás concentrado te dará tiempo a sujetarte a la cuerda y no caer al vacío. Te vuelves a levantar y continúas el camino, ya con un poco más de experiencia.

No hay que rendirse nunca. Lo especial de esta cuerda floja es que no se ve su final hasta que lo alcanzas. Quizá te falte mucho menos camino de lo que piensas. Y si existe algún momento en el que te plantees rendirte y tirarte de la cuerda floja, vuelve a recordar lo que te hizo iniciar ese camino... y sigue hacia adelante.

lunes, 25 de febrero de 2013

Palabras...

Las pronunciamos, las vomitamos, las deletreamos... Primero somos dueños de ellas, y después, cuando salen de nuestros labios, pueden contener cualquier tipo de matiz que sirva para que esas palabras, que una vez fueron nuestras, se utilicen en nuestra contra.

Probablemente esa idea la olvidamos muy a menudo, y comenzamos a hablar o a expresarnos sin tener en cuenta las malas consecuencias que pueden provocar en contra de uno mismo. A veces, aunque no todas las personas en la misma medida, tenemos la horrible costumbre de expresar nuestra opinión sin tener en cuenta las heridas que puedes generar a otras personas. La palabras son mucho más afiladas que cualquier arma blanca. No hacen sangre, pero pueden dejar cicatrices eternas.


Todo el mundo ha intentado alguna vez herir a alguien realizando críticas a esa persona sin dirigirse directamente ni mencionar a esa persona. A esa acción le hemos acuñado el término "indirecta", y probablemente sea uno de los mayores indicadores de madurez de una persona. Saber distinguir entre expresarse de forma libre y expresar una opinión ofensiva que puede hacer daño se aprende dando este paso. Evidentemente, no todos tienen por qué verlo de este modo, se trata de un punto de vista. Una forma de entender que no ganaremos una pelea ni una batalla por mostrar en público unas palabras fuera de tono , demostrando que no se es capaz de mantenerse al margen en los momentos precisos.

La palabra es fiel reflejo de una persona: al igual que un poeta se expresa con delicadeza, un banquero enreda a su víctima cliente antes de arruinarlo, un político gana votos a través de su oratoria, o un periodista busca abrir los ojos a un pueblo dormido. Las palabras parecen pequeñas cuando las leemos o escuchamos, pero su papel tanto en el mundo como en cada persona es totalmente imprescindible. Nosotros elegimos nuestras palabras, pero nuestras palabras nos hacen ser elegidos por los demás.

martes, 23 de octubre de 2012

¿Qué es el éxito?

¿Qué es el éxito? ¿Para qué sirve? ¿Por qué cada persona en el mundo explicaría estas dos cosas de un modo diferente?

Está claro: porque el éxito es una idea que concebimos con el paso del tiempo. El éxito es un concepto demasiado connotativo para darle una definición concreta. Una persona puede entender por éxito "ser popular y ganar mucho dinero en tu profesión", y otra persona puede entender que el éxito es "una sensación de saber que que estás haciendo bien tu trabajo y que estás siendo importante para al menos una persona". Lo que cada uno entiende por éxito evoluciona también en función de la educación de sus valores éticos y morales, y por eso es imposible encontrar dos personas que puedan explicarlo de la misma manera.

¿Y qué es lo que yo entiendo por éxito? Para mí el éxito no significa tener una carrera meteórica en la que me convierta en un famoso periodista, ni tampoco conseguir un contrato millonario que me resuelva la vida. Para mí, la clave del éxito se encuentra en que, sin ser rico ni famoso, sea capaz de hacer mi trabajo como quiero; que todo lo que haga tenga un gran valor para la gente que consuma mi trabajo; y que todo lo que consiga (sea mucho o poco) sea dando lecciones de humildad. Para mí no existe mayor éxito que alcanzar mis metas y propósitos a través de la humildad. Jamás saborearemos de igual manera el éxito si lo logramos con prepotencia y egoísmo. Y eso lo tengo muy claro.